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viernes, 21 de junio de 2013

Los 15 Poderes del “Poder de lo Real”, de Dios, según Xavier Zubiri, en sus 15 manifestaciones:

Los 15 Poderes del “Poder de lo Real”, de Dios, según Xavier Zubiri,  en sus 15 manifestaciones:
1) Poder Transcendente.
   Abarca el “totum” de la realidad” y es un poder que se nos presenta ante todo como el poder de lo alto, el «altísimo», que calienta, da vida y lo ve todo.
   Se le da culto en el Sol.

2) Poder del tiempo como mensura viva de la realidad.
   Interviene en la vida del hombre  y es un poder que se nos presenta en lo “cíclico/fértil” en todos los eventos entre el nacimiento y muerte de las cosas
   Se le da culto en la Luna

3) Poder de separación de formas.
   Es fuente de todas las cosas vivientes  y es un poder que se nos presenta en el “agua” donde por disolución todas las formas quedan abolidas
    Se le da culto en el Agua y en los Ríos Sagrados

4) Poder de germinación de la realidad.
    Es un poder que se nos presenta donde nacen las “formas”
    Se le da culto en la Tierra Madre

5) Poder de organización, sobre todo de la vida.
   Es un poder que se nos presenta como organismo, como una organización “plástica” de cosas, adscrito a unos padres y a una genealogía
    Se le da culto en el Árbol

6) Poder del futuro de la realidad
   Es el poder del éxito y es un poder que se nos presenta como “incertidumbre”
   Se le da culto en la Cosecha y en las Divinidades Agrarias
7) Poder no sólo de la realidad material sino también intelectual del hombre.
   Es el poder que afecta personalmente al hombre, en lo más íntimo de cada uno, dentro de familia/tribu, y que vincula a los hombres entre sí, en contrato
   Se le da culto  en “Mi Dios”de la Familia/Tribu

8) Poder de la intimidad personal  
   Es el poder que afecta socialmente al hombre, en el nacimiento y en la muerte
   Se le da culto en Istar (Babilonia) o Venus (Grecia)  en el nacimiento y en Otros Dioses  en la muerte

9) Poder que lo llena todo lo mismo en el espacio que en el tiempo (abarca todos los tiempos)
   Es el poder que dirige y defiende a la colectividad humana y es un poder que se nos presenta como fidelidad/firmeza de su pacto
   Se el da culto en Yahweh como Dios de la Guerra
10) Poder que se cierne sobre la vida y sobre la muerte.
     Es el poder del destino y que fija el destino
     Se le da culto en “Moira
 
11) Poder que dirige la vida social y física.
     Es el poder de la justicia y la justeza, tanto moral como física
     Se le da culto en Nike
  
12) Poder que se llama sagrado y es sacralizante.
     Es el poder que todo lo hace y por eso es sagrado, y la realidda entera está destinada y entregada a Dios
     Se le da culto en  el “Sacrificio”

13) Poder que rige la justeza y la estructura cosmo-moral del universo.
     Es el poder de las virtudes morales, aparecidas en época tardía mundo greco-romano (estóicos)
     Se le da culto en la Fidelidad, La Fortaleza, la Oportunidad, ...
     
14) Poder espacial .
     Es el poder que lo llena todo, como atmósfera, en el espacio (X), con la inmensidad de la deidad
     Se le da culto en el Espacio

15) Poder perdurante.
     Es el poder que perdura en el tiempo indefinido (T)
     Se le da culto en el Dios Eterno
HD (apéndice 1) + PFHR-45-51 +  PFHR-129-133

jueves, 20 de junio de 2013

Xavier Zubiri.El problema del ateísmo: la soberanía de la vida.

El problema del ateísmo: la soberanía de la vida
Si esto es así, si el hombre está constitutivamente religado, debe preguntarse entonces qué es y cómo es posible el ateísmo.
Conviene dejar consignado, desde luego, que un verdadero ateísmo es cosa por demás difícil y sutil. Lo que suele llamarse ateísmo suele consistir, las más de las veces, en actitudes puramente prácticas, y casi siempre en negaciones de cierta idea de Dios: por ejemplo, la contenida en el credo cristiano. Mas la no creencia en el cristianismo y, en general, la no aceptación de una cierta determinada idea de Dios, no es rigurosamente ateísmo simpliciter.
Lo que hay que aclarar es qué es lo que hace posible un verdadero ateísmo. El ateísmo es así, por lo pronto, problema, y no la situación primaria del hombre. Si el hombre está constitutivamente religado, el problema estará no en descubrir a Dios, sino en la posibilidad de encubrirlo.
Para ello hay que recordar que el hombre es persona, en un sentido tan sólo radical; lo es ya, pero no puede ser sino realizando una personalidad. Esta realización se lleva a cabo viviendo. De ahí que en el ser persona está dada la posibilidad ontológica de "olvidar" la religación y, con ello, de perder aparentemente la fundamentalidad de la existencia. Aparentemente, porque esta pérdida es tan sólo el modo como siente la personalidad aquel que se ha perdido en la complejidad de su vida. La personalidad es, en cuanto tal, la máxima simplicidad, pero una simplicidad que se conquista a través de la complicación de la vida.
La tragedia de la personalidad está en que, sin vivir, es imposible ser persona; se es persona en la medida en que se vive. Pero cuanto más se vive es más difícil ser persona. El hombre tiene que oponerse a la complicación de su vida para absorberla enérgicamente en la superior simplicidad de la persona. En la medida en que se es incapaz de realizarlo, se es también incapaz de existir como persona realizada. Y en la medida en que se está disuelto en la complicación de la vida, se está próximo a sentirse desligado y a identificar su ser con su vida. La existencia que se siente desligada es una existencia atea, una existencia que no ha llegado al fondo de sí misma. La posibilidad del ateísmo es la posibilidad de sentirse desligado. Y lo que hace posible sentirse desligado es la "suficiencia" de la persona para hacerse a sí mismo oriunda del éxito de sus fuerzas para vivir. El éxito de la vida es el gran creador del ateísmo. La confianza radical, la entrega a sus propias fuerzas para ser y la desligación de todo, son un mismo fenómeno. Sólo un espíritu superior puede conservarse religado en medio del complicado éxito de sus fuerzas para ser.
Así desligada, la persona se implanta en sí misma en su vida, y la vida adquiere carácter absolutamente absoluto. Es lo que San Juan llamó, en frase espléndida,la soberbia de la vida. Por ella el hombre se fundamenta en sí mismo. La teología cristiana ha visto siempre en la soberbia el pecado capital entre los capitales, y la forma capital de la soberbia es el ateísmo.
La posibilidad más próxima a la persona, en cuanto tal, es la soberbia. En ella el éxito de la vida oculta su propio fundamento, y el hombre se desliga de todo, implantándose en sí mismo. Parodiando a Heráclito, pudiera decirse que Dios gusta esconderse. Y ya la Sagrada Escritura nos recuerda que Dios resiste a los soberbios.
De aquí resulta que la forma fundamental del ateísmo es la rebeldía de la vida. ¿Puede llamarse a esto un verdadero ateísmo? Lo es, en cierto modo, en el sentido que acabo de indicar. Pero, en el fondo, tal vez no lo sea. Es más bien la divinización o el endiosamiento de la vida. En realidad, más que negar a Dios, el soberbio afirma que él es Dios, que se basta totalmente a sí mismo. Pero, entonces, no se trata propiamente de negar a Dios, sino de ponerse de acuerdo sobre quién es el que es Dios. Es posible que se diga que hay quien renuncia de tal modo a Dios, que no admite ni el endiosamiento de la vida. Mas, ¿de dónde recibe su fuerza y su posibilidad esta actitud sino de ese omnímodo poder de negar, tras el cual se oculta la omnipotencia misma del negador y de la negación? Negar, en el ateísmo, el endiosamiento de la vida es expeler la vida fuera de sí mismo y quedarse solo, sin su propia vida. No se ha endiosado la vida, pero sí la persona. El ateo, en una u otra forma, hace de sí un Dios. El ateísmo no es posible sin un Dios. El ateísmo sólo es posible en el ámbito de la deidad abierto por la religación. La persona humana, al implantarse en sí misma, lo hace por la fuerza que tiene, y que ella cree que es su ser; inscribe su ser propio en el área de la deidad; testimonio tanto más elocuente de lo que religadamente le hace ser. En su estar desligado el hombre está posibilitado por Dios, está en Él, bajo esa paradójica forma, que consiste en dejarnos estar sin hacemos cuestión de Él, o, como decimos en español, "estar dejados de la mano de Dios". El hombre no puede sentirse más que religado, o, bien, desligado. Por tanto, el hombre es radicalmente religado. Su sentirse desligado es ya estar religado.
Por esto no hay más modo de caer en la cuenta de la vanidad, o desfundamentación de la soberbia, que el fracaso de una existencia que se reliega a su puro factum. No me refiero a los fracasos que el hombre puede padecer dentro de su vida, sino a aquel fracaso que, aun no conociendo"fracasos", es "fracaso": el fracaso radical de una vida y de una persona que han intentado sustantivarse. En su hora, la vida fundamentada sobre sí misma aparece internamente desfundamentada, y, por tanto, referida a un fundamento de que se ve privada.
No es la angustia cósmica la manera más honda de tropezar con la nada y despertar al ser. Hay otro acontecimiento (llamémoslo así) más radical aún: eso que nos invade cuando, ante la muerte súbita de un ser querido, decimos: "no somos nada". En cambio, sentimos la realidad, el fundamento de la vida, en aquellos casos en que, el que muere, lo hace haciendo suya la muerte misma, aceptándola, como justo coronamiento de su ser, con la fuerza que le viene de aquello a que está religado.
Por esto el ateísmo verdadero sólo puede dejar de serlo dejándole que sea verdadero, pero obligándole a serlo hasta sus últimas consecuencias. Sin más, el ateísmo se descubrirá a sí propio siendo ateo en y con Dios. El fracaso que constitutivamente nos acecha asegura siempre la posibilidad de un redescubrimiento de Dios.
Esta soberbia de la vida ha revestido formas diversas. El hombre posee una vida; y hay en la vida humana, en cuanto tal, la posibilidad de complacerse exhaustivamente en sí misma. En una u otra forma, esto nos conduciría a un ateísmo oriundo de un peccatum originale . Pero el hombre, además de tener vida, es persona, y tiene, por ello, la máxima posibilidad de implantarse en sí misma. Esto nos llevaría a un ateísmo personal, a un peccatum personale. Pero el hombre tiene además historia, un espíritu objetivo, como lo llamaba Hegel. Junto al pecado original y al personal habría que introducir temáticamente, en la teología, el pecado de los tiempos, el pecado histórico (12). Es el "poder del pecado", como factor teológico de la historia, y creo esencial sugerir que este poder recibe formas concretas, históricas, según los tiempos. El mundo está, en cada época, dotado de peculiares gracias y pecados. No es forzoso que una persona tenga sobre sí el pecado de los tiempos, ni, si lo tiene, es licito que se le impute, por ello, personalmente. Pues bien: yo creo sinceramente que hay un ateísmo de la historia. El tiempo actual es tiempo de ateísmo, es una época soberbia de su propio éxito. El ateísmo afecta hoy, primo et per se, a nuestro tiempo y a nuestro mundo. Los que no somos ateos, somos lo que somos, a despecho de nuestro tiempo, como los ateos de otras épocas lo fueron a despecho del suyo (13). Nuestra época es rica en ese tipo de vidas, ejemplares por todos conceptos, pero ante las cuales surge siempre un último reparo: "Bueno, ¿y qué?..."; existencias magníficas de espléndida figura, desligadas de todo, errantes y errabundas... Como época, nuestra época es época de desligación y de desfundamentación. Por eso, el problema religioso de hoy no es problema de confesiones, sino el problema religión-irreligión. Y, naturalmente, no podemos olvidar que es también la época de la crisis de la intimidad.
Como ésta no puede ser una posición última, el hombre ha ido echando mano de toda suerte de apoyos. Hoy parécele llegado el turno a la filosofía. Desde hace más de dos siglos la filosofía del ateo se ha convertido en religión de su vida. Y estamos hoy medio convenciéndonos de que la filosofía es esto. No he logrado aún compartir esta opinión. Es posible que el hombre eche mano de la filosofía para poder vivir; es posible que la filosofía sea hasta una héxis de la inteligencia; pero es cosa muy distinta creer que la filosofía consista en ser un modo de vida. En el fondo de gran parte de la filosofía actual yace un subrepticio endiosamiento de la existencia .
Probablemente, es necesario apurar aún más la experiencia. Llegará seguramente la hora en que el hombre, en su íntimo y radical fracaso, despierte como de un sueño encontrándose en Dios y cayendo en la cuenta de que en su ateísmo no ha hecho sino estar en Dios. Entonces se encontrará religado a Él, no precisamente para huir del mundo, de los demás y de sí mismo, sino al revés, para poder aguantar y sostenerse en el ser. Dios no se manifiesta primariamente como negación, sino como fundamentación, como lo que hace posible existir. La religación es la posibilitación de la existencia en cuanto tal.

viernes, 7 de junio de 2013

Filósofo Alemán "Jünger Habermas" desarrolla análisis de Piaget y Kohlberg sobre desarrollo moral niño en "pueblos/sociedades/culturas humanas"

Jünger Habermas aplica al ámbito del "Mundo de la Vida/Cultura/Espiritú
Objetivo" un paradigma evolutivo que en el fondo está tomado de la psicología evolutiva de Piaget y de Kohlberg, que han estudiado el desarrollo moral del niño, y que Habermas siguiendo a Jean Piaget y Lawrence Kohlberg, dice:


3 Niveles de desarrollo en los recursos éticos del "Mundo de la Vida"



1º Nivel Preconvencional

    el niño esta bien, si no me descubren; el niño esta mal si me descubren 
(descubrir su "salvajada")
   
2º Nivel Convencional
    el niño descubre que hay normas, que funcionan independientemente de que me castiguen 
o no me castiguen, de que me descubran o no me descubran


   el niño aplica las normas a sus padres => hay normas que están por encima del que 
me descubran y que están para    juzgar a los jueces

3º Nivel Post-Convencional
    cuando el niño puede ya discutir racionalmente sobre las normas, 
sobre si son las correctas o sobre si se podrían mejorar o sobre si hay otras normas

Esto lo toma Habermas de estudios empíricos sobre desarrollo moral del niño y lo aplica a la Hª humana
Hay culturas que están en la Hª humana en el nivel:

1º  Está bién, si no me descubren
     relaciones competitivas: yo gano y tú pierdes 
                                                                               
2º Cuando hay metafísica o religión, que dicen lo que es bueno y lo que es malo para todos
    relaciones colaborativas: yo gano y tú ganas

3º Sociedades donde se puede criticar las normas
    relaciones solidarias; yo pierdo para que tú ganes

y aquí se podrían situar los distintos pueblos
y aquí Habermas hereda una tradición ilustrada de una visión de desarrollo de una Hª universal,
con # fases por las que todos tienen que pasar

martes, 4 de junio de 2013

Etapas Evolución del Niño según Piaget y Kolhlberg

Etapas Evolución del Niño según Piaget y Kolhlberg
TEORIA EVOLUTIVA. JEAN PIAGET.
En la primera etapa, la de la inteligencia sensomotriz (movimientos y sensaciones) va del nacimiento a los 2 años mas o menos, el bebé realiza movimientos reflejos aislados y no una conducta coordinada, pos eso aún no tiene la formación de sus propias ideas o de la capacidad para manejar símbolos.
En la segunda etapa, del pensamiento preoperacional (antes de sus actos) abarca desde los 2 del niño a los 7 años aproximadamente, el niño ya es capaz de formar y operar con símbolos, pero todavía fracasa en el amago de operar lógicamente con los mismos, como comprobó Piaget mediante una serie de ensayos.
En la tercera etapa, la de las operaciones intelectuales concretas, de los 7 hasta alrededor de los 11 años, el niño inicia a poder ser capaz de manejar las operaciones lógicas y básicas, pero siempre que los elementos con los que se realicen sean relativamente concretos, no símbolos de distinto o segundo orden, entidades como las algebraicas, que carecen de una serie directa con el objeto.
En la cuarta etapa, que es la etapa de las operaciones formales, va desde los 12 años en adelante, aunque, como Piaget estableció, el ingreso en una escuela puede aumentar o adelantar este momento quizás hasta los 10 años inclusive, el joven se define por su capacidad de desarrollar suposiciones y deducir otros conocimientos, tratando representaciones de símbolos abstractos sin ser reales, con las que realiza operaciones totalmente lógicas.
ETAPAS DEL DESARROLLO MORAL SEGÚN KOHLBERGSegún se ha comentado anteriormente, Kohlberg definió tres niveles en el desarrollo moral, cada uno de los cuales está relacionado con la edad. Estos niveles son:
Nivel I: Moralidad Preconvencional; de los 4 a los 10 años.
Lo importante de este nivel está en el control exterior. Los niños miran y observan las pautas y patrones de otros, para evitar la sanción o para obtener premios. En este nivel el niño responde a las reglas culturales y a lo bueno y malo, lo correcto o lo incorrecto, pero interpreta estos valores en términos de las consecuencias hedonísticas o mecánicas de la acción (castigo, recompensa, cambio de favores) o en términos del poder físico de quienes dicen y dictan las reglas y valores. El nivel se divide en las siguientes dos etapas:
Etapa 1. La orientación de obediencia por castigoLas consecuencias físicas de una acción determinan la bondad o maldad sin considerar el significado humano o el valor de estas consecuencias. La evitación del castigo y el respeto incuestionable al poder son valiosos por su propio derecho, y no en términos del respeto por un orden moral subyacente que se sustenta por el castigo y la autoridad (esto último sucede en la Etapa 4). Es decir, las personas obedecen las reglas para evitar el castigo. Una acción buena o mala está determinada por las consecuencias físicas.
Etapa 2. La búsqueda del beneficio personal.
La labor correcta consiste en aquello que materialmente satisface las propias necesidades y a veces las necesidades de los demás. Las relaciones entre seres humanos son vistas en términos mercantiles. Los elementos de igualdad, de relación y de compartir están vigentes, pero siempre son comprendidos en una forma práctica. La relación es un asunto de “me das y te doy” no de fidelidad, obligación o justicia. Con lo cual, las necesidades personales determinan la tolerancia o desorientación. Se devuelven favores a partir del canjeo “si te ayudo, me ayudarás”.
Nivel II: Conformidad con el papel común o convencional va desde los 10 hasta los 13 años de edad.
Los niños ahora quieren simpatizar con otras personas. Aún ven los modelos de otros pero los han interiorizado a su medida. Ahora quieren ser estimados y vistos como “buenos” por la gente cuya opinión es importante para ellos mismos. Son hábiles para asumir los papeles de modelos de autoridad lo adecuadamente bien como para decidir si una acción es buena según sus modelos. Tienen en cuenta los intereses de la sociedad actual y sus leyes sobre un dilema moral u otro.
Etapa 3. La orientación en relación de “niño bueno-niña buena”.Un comportamiento correcto es aquél que permite satisfacer o ayudar a otros y es aceptado por los mismos. Hay mucha aprobación a imágenes estereotipadas de lo que es el comportamiento “natural”. El comportamiento habitualmente es juzgado por la intención (“tiene unas buenas intenciones”) es entonces cuando se convierte en algo importante por primera vez. Se gana aceptación por ser “bueno”. El niño mantiene buenas relaciones y busca la aprobación de los otros.
Etapa 4. La orientación de “ley y orden”.Hay una disposición hacia la autoridad, las reglas y el sustento del orden. El comportamiento “bueno” consiste en hacer su propio deber, demostrar respeto a la autoridad, y mantener el orden socialmente dado que se justifica en el mismo. Al decidir un castigo para una incorrecta actuación, las leyes son incondicionales. En todos los casos, debe respetarse la autoridad y el orden establecido.
Nivel III: Principios morales autónomos, de los 13 años en adelante.
En este nivel se consigue la verdadera moralidad. Por primera vez, la persona se muestra de acuerdo con la posibilidad de un compromiso y conflicto entre dos modelos aceptados en la sociedad y trata de elegir y decidir entre ellos. El control de la conducta no es externo ahora, tanto en los modelos observados como en el juicio acerca de lo correcto y lo incorrecto. Los juicios están basados en lo abstracto y por principios personales que no son imprescindibles y que están definidos por las leyes de la sociedad.
Etapa 5. La orientación legal o de contrato social.Totalmente tiene matices utilitaristas. La acción “buena” tiende a ser definida en expresiones de los derechos generales del individuo en si, y de los estándares que han sido críticamente examinados y acordados por la sociedad entera. Hay una clara y lógica razón o conciencia del relativismo de los valores y opiniones personales y un significado correspondiente hacia los modos y reglas para llegar al consentimiento. Aparte de lo que es legislativamente y democráticamente acordado, lo “bueno” es una cuestión de “valores” y “opiniones” personales”. El resultado es un enfoque en el “punto de vista legal”, pero con un rumbo sobre la posibilidad de cambiar la ley en términos de observaciones justas de utilidad social. Fuera del entorno legal, el contrato libremente acordado, es cumplido como obligatorio.
Etapa 6. La orientación de principios éticos globales o universales.
Lo “bueno” es determinado por la decisión de la conciencia de acuerdo con los principios éticos auto-elegidos que “invocan” a la comprensión lógica, firme y universalidad. Estos principios son neutros y éticos y no son reglas morales específicas como los Diez Mandamientos por ejemplo. Esta etapa supone principios universales de justicia, de relación e igualdad de derechos humanos, y de respeto por la dignidad de los seres humanos como personas individuales. Lo que es bueno y acorde a derecho, es cuestión de conciencia individual, e involucra los conceptos abstractos de justicia, dignidad humana e igualdad. En esta fase, las personas creen que hay puntos de vista universales en los que todas las sociedades y personas deben estar de acuerdo.
COMPARACIONES ENTRE LA ESCALA DE EVOLUCION DE PIAGET Y LA ESCALA DE EVOLUCION DE KOHLBERG.
Primera etapa:

Piaget: es la etapa que abarca desde el nacimiento hasta los dos años aproximadamente. En esta etapa Jean Piaget declara que el niño aun realiza sus movimientos sin coordinar y lo hace con actos reflejos e involuntarios. Lo hace sin ser consciente de ello. Por eso mismo aun no tiene capacidad suficiente para conocer y sentir sus propios símbolos.
Kohlberg: Desde los 4 años hasta los 10, incluidos. Lo más importante de esta etapa es el control por parte del niño de sus movimientos externos y ajenos. Ellos mira y observan ejemplos y modelos de los demás, lo hacen (según Kohlberg) para evitar un castigo posterior o al contrario para conseguir un regalo (material o no). En este mismo nivel, el niño entiende que es lo correcto y lo incorrecto.
Segunda etapa:
Piaget: es la etapa llamada prooperacional. Comprende desde los dos años del niño hasta los siete, más o menos. El niño por fin es capaz de trabajar con símbolos pero aun no opera de una forma logia con ellos.
Kohlberg: Para el niño una labor bien hecha es aquella que llena las necesidades materiales personales y alguna vez de los demás.
Hay términos que son usados normalmente por el mismo como pueden ser la relación, la igualdad y el compartir lo suyo con los otros. En esta etapa se pone en practica el: “si tu me das, yo te daré”. El niño hace o devuelve favores a cambio de algo: “si yo te ayudo, tu me ayudaras”.
Tercera etapa :

Piaget: es la etapa que lleva desde los siete años hasta alrededor de los once. El niño va a comenzar a tener capacidad para manejar actos y operaciones con alguna lógica, con algún fin en concreto. Realizara en este periodo, algunas instrucciones o usara algunos sistemas de álgebra.
Kohlberg: aquí el niño comprenderá y aprenderá el significado del correcto comportamiento. El comportamiento en ocasiones es prejuzgado por la intención: “su intención es buena” o “no lleva una buena intención”. El niño busca la aprobación de los demás y pretende mantener unas buenas relaciones.
Cuarta etapa:

Piaget: para Jean Piaget es la última etapa en la evolución del niño. Va desde los doce años en adelante. Piaget especifica que la escolarización puede adelantar esta etapa o extremarla. El niño ya a pasado a ser joven y dejarse guiar por suposiciones, o por lo menos tenerlas. También deduce e intuye algunos conocimientos especificándolos y entendiéndolos con símbolos externos e internos. Sus actos ya son del todo lógicos.
Kohlberg: Aquí ya hay un conocimiento sobre las reglas, el orden y las autoridades. Para el joven, el comportamiento “bueno” consistirá en hacer sus propias oblaciones, demostrando indudablemente el respeto por la autoridad y mantener un orden social que se justifica el mismo.
Quinta etapa:
Es Kohlberg quien realizo o especifico una quinta etapa. Para Piaget solo había cuatro etapas en la evolución de un niño desde que nace hasta que adquiere unos conocimientos morales.
Kohlberg: Una etapa caracterizada por sus tintes utilitaristas. Las acciones correctas normalmente son expresiones que definen los derechos globales del individuo y que han sido “aprobadas” por la sociedad. Hay primariamente un conocimiento de los valores generales para llegar a un consentimiento determinado. El fin es tener un punto de vista personalizada pero con la posibilidad de cambiarlo.
Sexta etapa:
Kohlberg: Lo debido o lo correcto es acuerdo y decisión personal. El joven ya tiene unos principios éticos elegidos por el mismo que evocan una comprensión lógica e intachable. Estos principios son universales pero no sol normas de fe. Son principios justos e igualitarios en correlación con los derechos humanos.
VALORES UNIVERSALES
SEGÚN KOHLBERG UN NIÑO APRENDE…BUENO Y MALO:
en la primera etapa. El niño no coordina sus movimientos demasiado bien pero sabe que las consecuencias físicas de una determinada acción, condicionan la bondad o la maldad si considerarse un significado humano.
JUSTO E INJUSTO:
Se aprenden en la etapa numero cuatro. Para Kohlberg en esta etapa ya hay una orientación hacia las autoridades y hacia las normas y me orden social.
Es aquí cuando el niño ya va tomando nota de lo que es justo para el y para los demás y también de lo que se considera injusto.
PLACER Y DISPLACER/DOLOR:
Es en la tercera etapa cuando aprendemos que es aquello que complace o ayuda a los demás y que a su vez es aprobado por los mismos. También aprendemos a sentir displacer o dolor y a displacer, desagradar o hacer sentir dolor a los demás.
ALTRUISMO Y EGOISMO:
el egoísmo se aprende mucho antes que el altruismo. La razón es que cuando tenemos una corta edad lo queremos todo para nosotros sin importar lo que opinen o dicten los demás. Por eso Kohlberg determino que el egoísmo se comienza a aprender y a poner en practica en la etapa numero dos pero en cambio, el altruismo lo llevamos a la practica el la etapa numero cinco, cuando ya tenemos un conocimiento de la sociedad.
LIBERTAD:
Es en la etapa cinco cuando sabemos definir lo que es libertas. En esta etapa el individuo ya puede elegir sus propias normas morales y por ello se dice que tiene libertad. Siempre teniendo en cuenta las normas legales y sociales.
IGUALDAD Y DESIGUALDAD:
Los dos valores los aprendemos en la etapa cuatro, junto con lo que es justo e injusto para nosotros y para los demás. Pero en la etapa cuatro empezamos a comprenderlos. Para ponerlos en práctica necesitaremos algo más de tiempo y aprendizaje.
VERDAD O MENTIRA:
estos valores los aprendemos a la vez en la etapa seis según Kohlberg. Los aprendemos a la vez por que van abstractamente ligados. Cuando el individuo aprende que el la verdad tiene que aprender, obligatoriamente, su valor opuesto: la mentira.
MIO Y NUESTRO:
El significado de “mío” lo aprendemos en la etapa dos, cuando aprendemos también lo que es el egoismo, indirectamente aprendemos lo que “mío” sin llegar a saber ni a pensar lo que es “nuestro”. Lo que es “nuestro” lo aprenderemos mas adelante, mas exactamente en la etapa cuatro, cuando comenzaremos a representar el significado de nuestro y llegaremos a comprender el valor y la importancia de compartir
SEGÚN PIAGET UN NIÑO APRENDE:

BUENO Y MALO:
JUSTO E INJUSTO:
PLACER Y DISPLACER/DOLOR:
El Placer y el displacer o el dolor, Piaget lo sitúa en la etapa numero cuatro de su teoría evolutiva. El individuo aprende lo que es el place cuando se le aparece el dolor o el displace, que son los valores opuesto al placer.
EGOISMO Y ALTRUISMO:
El egoísmo y el altruismo, según Piaget; lo conocemos en la etapa tres. Es en esta etapa cuando los niños son capaces de ponerse en el lugar del otro. La capacidad de pensar en lo que piensan otros hace que surja el egocentrismo. Piensan que los demás piensan lo mismo que ellos.
IGUALDAD Y DESIGUALDAD:
LIBERTAD:
la aprendemos, según Jean Piaget, en la etapa numero cuatro, que coincide con la ultima etapa.
MIO Y NUESTRO: