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domingo, 12 de enero de 2014

Ideas del Padre Pedro Arrupe S.J. de 1977 (Congreso Montreal)

Ideas del Padre Pedro Arrupe S.J. de 1976 (Congreso Montreal)

F) ¿Cómo construir una sociedad de lo suficiente? 

De lo dicho se desprende que la frugalidad o austeridad de vida aparece como absolutamente necesaria para la supervivencia material y social del género humano. Incluso los líderes de partidos materialistas marxistas lo reconocen así:

"La austeridad no es un mero instrumento de política coyuntural para resolver dificultades pasajeras: es el medio de llegar a la raíz  - y poder cimentar la solida reedificación- de un sistema que padece crisis estructural de fondo, y no solamente coyuntural. Un sistema cuya marca distintiva es el despilfarro, el derroche, el consumismo más desenfrenado. La austeridad aporta un nuevo cuadro de valores: rigor, eficacia, seriedad, justicia, ...Una política de austeridad, de rigor, de guerra al derroche, es una necesidad inexcusable para todos y la palanca con la que hemos de  impulsar la gran lucha por la transformación general de la sociedad o de las ideas sobre las que está edificada esta sociedad".


¡Cuánto más pudiera decir quien analiza con criterios y medidas evangélicas la sociedad actual! Todos admiten la necesidad de hacer algo eficaz, cosa que no podrá hacerse sin grandes sacrificios. Pero ¿quién está dispuesto a hacerlos? Nadie hace nada, porque no se tiene una motivación suficientemente fuerte y persuasiva, a la altura del sacrificio que que exige hacerse más frugal.

El pobre dice: "¡qué empiecen los ricos, demasiada frugalidad me ha tocado hasta ahora!"

El rico dice: "¿por que he de sacrificar yo lo que legítimamente tengo? No conduce a nada si no lo hacen los demás. ¿Qué ellos empiecen y veremos!"

Y así, nadie hace nada.

Así como para crear la "sociedad de consumo" se comienza creando y aducando al "homo consumens", su elemento base, de la misma manera para crear una sociedad justa y equilibrada con posibilidades de pervivencia, hemos de comenzar creando el "homo serviens" que se sienta hermano de los demás y solidario de todos.

Al "homo consumens" egocéntrico, egoísta más obsesionado por el "tener" que por el "ser" , esclavo de las necesidades que el mismo se crea, insatisfecho y envidioso, y cuyo único principio moral es acumular beneficios, se opone el "homo serviens" que no aspira a tener más, sino a ser mejor, a desarrollar su capacidad de servicio a los demás en solidaridad, con un moderado concepto de lo que es "suficiente" .

Nuestra primera obligación, como religiosos, será hacernos "homines servientes" que viven con lo suficiente.